Te llaman ofreciendo un descuento en la luz: así es la estafa (y desde cuándo es ilegal)

Persona mayor hablando por teléfono en casa, ilustrando una llamada comercial de una compañía de luz
Desde el 12 de febrero de 2026 ninguna comercializadora puede llamarte para venderte una tarifa de luz si tú no lo has pedido antes. La ley existe desde hace medio año, pero las llamadas no han parado.

Son las nueve de la noche, estás cenando y suena el teléfono. Una voz amable dice llamar de tu compañía de la luz: te ha tocado un descuento especial, solo tienes que confirmar unos datos. Ojo con esto — puede que ni siquiera sea tu compañía, y puede que ese "sí" que acabas de dar por teléfono valga, a efectos prácticos, como la firma de un contrato nuevo.

Con las facturas de julio todavía calientes —el recibo medio con tarifa PVPC subió un 17% respecto a junio, según la CNMC— agosto es un mes especialmente fértil para este tipo de llamadas. Cuanto más duele el recibo, más dispuesto está cualquiera a escuchar una oferta de rebaja sin hacer demasiadas preguntas. Y ahí es exactamente donde entra la trampa.

Suena el teléfono, dicen ser tu compañía... y no lo son

El truco no es nuevo, pero sigue funcionando porque juega con algo muy humano: la pereza de comprobar. Te llaman, dicen representar a tu comercializadora actual —o a veces directamente a "la eléctrica de tu zona", una expresión que no significa nada pero suena oficial— y te ofrecen una "actualización de tarifa" o un descuento por ser buen cliente. En ningún momento te dicen el nombre completo de la empresa que factura la llamada, y si preguntas, la respuesta suele ser vaga o directamente te cuelgan.

La CNMC lleva años recibiendo denuncias por este patrón. Según sus propios datos, se contabilizan más de 15.000 casos de cambio de compañía sin consentimiento —lo que en el sector se conoce como slamming— cada año en España. No es un fenómeno marginal: es un negocio con volumen suficiente como para que el regulador le haya dedicado normativa específica.

Las dos fases de la maniobra: la llamada y el SMS que la remata

El esquema que más se repite tiene dos pasos, y el segundo es el que de verdad hace daño. Primero, la llamada: alguien que dice ser de tu comercializadora te ofrece una mejora o te avisa de una "actualización de contrato" que requiere tu confirmación verbal. Después llega un SMS con un enlace para "firmar la conformidad" o "validar tu identidad". Al pulsar ese enlace, sin que quede del todo claro en el proceso, estás autorizando un cambio de comercializadora — o, en las variantes más agresivas, entregando datos bancarios en una página que imita a la de tu compañía real.

Lo que hace efectivo este esquema es que separa la persuasión (la llamada, donde te convencen) de la acción (el SMS, donde firmas sin saberlo). Para cuando te llega la primera factura con otro logotipo, ya es tarde para decir que no lo sabías.

El descuento que no es descuento: el truco del "mantenimiento incluido"

Hay una variante más sutil que no implica cambiarte de compañía, y por eso es más difícil de detectar. Te ofrecen un 15% de descuento y, en efecto, ese descuento existe — pero no se aplica sobre tu factura de la luz, sino sobre un servicio de mantenimiento y reparación de electrodomésticos que te han colado dentro del mismo contrato sin que lo pidieras. El teleoperador rara vez lo explica así de claro. Tú entiendes "15% menos en mi recibo" y firmas; lo que realmente estás contratando es un seguro de averías que quizá no necesitabas, con su propia cuota mensual añadida al total.

La letra pequeña, en este caso, no está escondida en un PDF de veinte páginas: está en la frase exacta que pronuncia el comercial, y en lo que decide omitir.

Desde febrero de 2026, la ley dice que no pueden llamarte

Aquí está la parte que sí ha cambiado de verdad. El Real Decreto 88/2026, de 11 de febrero, que aprueba el nuevo Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica, prohíbe expresamente que las comercializadoras llamen para promocionar servicios o formalizar contratos sin que el consumidor lo haya solicitado antes. La norma entró en vigor el mismo día de su publicación en el BOE, el 12 de febrero, aunque los artículos más directamente relacionados con la contratación y la protección del consumidor tuvieron un periodo de adaptación de cuatro meses antes de exigirse con todo su peso.

El reglamento solo contempla dos excepciones a la prohibición: que el propio consumidor haya pedido expresamente recibir esa llamada, o que sea él quien inicie el contacto con la comercializadora. Y es exigente con lo que cuenta como consentimiento: aceptar una casilla genérica en la web de un comparador o de un tercero no equivale, según la norma, a haber solicitado la llamada de tu compañía de la luz. El incumplimiento se puede calificar como infracción grave, con sanciones que llegan hasta los 6 millones de euros.

Dicho esto, la ley no ha hecho que el teléfono deje de sonar. Cambiar de comercializadora sigue siendo legal y a veces conviene —para eso existen las comparativas de tarifas con cifras reales—, pero la iniciativa tiene que ser tuya, no de una llamada que no esperabas.

El caso Factor Energía: el primer aviso serio de la CNMC

El 17 de febrero de 2026, apenas seis días después de la publicación del reglamento, la CNMC impuso medidas correctoras a la comercializadora Factor Energía por prácticas comerciales engañosas. El dato que más llama la atención del expediente: esta única empresa concentraba el 61% de las denuncias por prácticas comerciales engañosas que llegaban al regulador, además de tasas de baja anticipada muy por encima de la media del sector — un indicio de que los clientes captados no sabían bien a qué se habían comprometido.

Entre las obligaciones que la CNMC le impuso están: obtener el consentimiento expreso del usuario antes de cualquier llamada comercial, especificar con claridad el motivo de la llamada, identificar sin ambigüedad qué empresa llama y en nombre de quién, y reforzar la información que se da durante la contratación. La compañía también tiene que reportar indicadores periódicos al propio regulador. Es, en la práctica, el primer caso público que muestra que la nueva normativa tiene dientes — y una referencia útil si alguna vez necesitas argumentar una reclamación contra cualquier otra comercializadora que actúe de forma parecida.

Cómo distinguir una llamada legítima de una estafa

No siempre es evidente en el momento, con el teléfono todavía en la mano. Estas señales ayudan a decidir en quince segundos:

  • No la esperabas y no la pediste. Si no has rellenado un formulario ni marcado una casilla solicitando que te llamen, desde febrero de 2026 esa llamada ya parte con la ley en contra.
  • Te meten prisa. "La oferta es solo para esta llamada" o "tengo que confirmarlo ahora mismo" son frases diseñadas para que no cuelgues y compruebes nada.
  • No dicen el nombre completo de la empresa o lo repiten de forma ambigua cuando insistes en preguntarlo.
  • Te piden confirmar datos "para verificar tu identidad" — número de contrato, IBAN, DNI — cuando tu propia compañía ya tiene esos datos y no necesita que se los repitas por teléfono.
  • Llega un SMS con un enlace justo después de colgar. Ninguna comercializadora seria formaliza un cambio de contrato mediante un enlace que llega treinta segundos después de una llamada.

Si algo de esto encaja, la respuesta más segura es colgar y, si quieres comprobar la oferta, llamar tú directamente al teléfono oficial que aparece en tu última factura — nunca al número desde el que te han llamado.

Qué hacer si ya has dicho que sí — o has pinchado en el SMS

Se queda corto decir "no pasa nada". Si sospechas que te han cambiado de comercializadora sin quererlo, revisa tu próxima factura o el histórico de tu distribuidora: ahí figura quién te está facturando realmente. Si detectas un cambio que no autorizaste conscientemente, tienes derecho a reclamar la anulación y a volver a tu compañía anterior sin coste. La CNMC admite denuncias por estas prácticas en cambiodecomercializador@cnmc.es, y conviene guardar cualquier grabación, SMS o correo que puedas aportar como prueba.

Si además diste datos bancarios, el paso adicional es avisar a tu banco para vigilar cargos no reconocidos y, si es necesario, bloquear domiciliaciones nuevas hasta aclarar la situación.

La próxima vez que suene el teléfono con una oferta de descuento en la luz, la pregunta que de verdad importa no es "cuánto me ahorro", sino "¿he pedido yo esta llamada". Si la respuesta es no, la ley —desde este año— está de tu lado. Que después la cumplan es otra historia, y por eso conviene cambiar de tarifa cuando tú decidas hacerlo, comparando antes con calma en lugar de decidir con alguien esperando al otro lado de la línea. Si de verdad buscas ahorrar, la comparación seria de compañías tarda diez minutos y no depende de que nadie te llame primero.

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