Se te va la luz con el aire puesto: así te penaliza el exceso de potencia contratada

Cuadro eléctrico abierto con interruptores automáticos y diferencial
Con el aire, el horno y la lavadora encendidos a la vez, un hogar con 4,6 kW contratados puede ir al límite sin saberlo. El contador aguanta el exceso unos minutos: después corta la luz o te lo cobra aparte.

¿Por qué se va la luz siempre en el peor momento, con la comida a medio hacer y el salón a treinta grados? No es mala suerte ni un contador estropeado. Es aritmética pura: sumas la potencia de cada aparato que tienes encendido a la vez y, si superas lo que tienes contratado, el sistema actúa. La pregunta es cuándo y cómo.

Casi todo el mundo entiende esto a medias. Sabe que "si enciendes todo junto salta la luz", pero no sabe que hay un margen de tolerancia antes del corte, que ese margen se puede facturar aparte sin que llegue a irse la luz, ni cuánto cuesta realmente subir la potencia contratada frente a organizar mejor los electrodomésticos. Vamos con los números, no con el consejo genérico de "usa menos aparatos a la vez".

El margen que casi nadie conoce: no salta al primer vatio de más

Si tu contador es de telegestión —y en España lo es la inmensa mayoría desde hace años—, no corta el suministro en el instante exacto en que superas la potencia contratada. Tiene un margen de tolerancia que depende de cuánto te pases: cuanto mayor es el exceso, antes llega el corte.

Con 4,6 kW contratados, por ejemplo, el contador aguanta aproximadamente 5,06 kW durante cerca de una hora, 5,52 kW unos 50 minutos, 6,9 kW unos 15 minutos, 9,2 kW unos 5 minutos, 11,5 kW alrededor de un minuto y 13,8 kW apenas 10 segundos antes de cortar. Es una curva, no un interruptor binario: excesos leves (10-15%) tardan minutos en cortar; excesos grandes (50-100%) cortan en segundos.

Esto explica por qué a veces "aguantas" encender el horno con el aire puesto y otras veces salta al momento: no es que un día tengas suerte, es que la combinación de aparatos en ese instante concreto pesaba más o menos kW, y el contador reaccionó según esa curva.

Qué diferencia hay entre que "salte la luz" y que te facturen un exceso

Aquí está la trampa que casi ningún artículo explica bien: mientras estás dentro del margen de tolerancia, la luz no se corta, pero el contador registra igualmente que has superado tu potencia contratada. Ese dato de potencia máxima demandada se guarda y, si ocurre reiteradamente, puede acabar reflejado como un exceso de potencia facturado en tu próxima factura, aunque en tu casa nunca hayáis notado un corte.

Dicho de otra forma: puedes estar "colándote" de potencia varias tardes al mes, pagando de más por ello, sin que se te haya ido la luz ni una sola vez. Es el escenario más habitual en verano, cuando el aire acondicionado se suma a electrodomésticos que ya estaban en marcha.

Así se calcula lo que te cobran de más

La metodología que fija la CNMC para consumidores domésticos (hasta 15 kW) obliga a las comercializadoras a facturar el exceso multiplicando por dos la diferencia entre la potencia máxima demandada y la contratada, aplicada al precio del término de potencia del periodo en que ocurrió el exceso, y prorrateada a los días de facturación en los que se produjo.

Un ejemplo con números reales: si tienes 4,6 kW contratados en el periodo punta y un día el contador registra una demanda máxima de 5,6 kW en ese periodo, el exceso es de 1 kW. Con el componente regulado del término de potencia en punta de la tarifa 2.0TD para 2026, en torno a 0,0738 €/kW/día, ese único día te cuesta 2 × 1 kW × 0,0738 €/kW/día ≈ 0,15 €. Si el mismo patrón se repite diez días en el mes, son algo menos de 1,50 € solo en el componente regulado. La comercializadora puede añadir su propio margen sobre esa parte, así que el importe final en tu factura suele quedarse algo por encima de esta cifra orientativa, pero rara vez dispara el recibo de forma dramática si el exceso es puntual.

El problema no es un día suelto: es cuando ese patrón se repite toda la temporada y, además, convive con el riesgo de cortes que si te obligan a resetear neveras, congeladores o routers cada dos por tres.

Cuánta potencia necesita realmente tu casa

España trabaja con potencias normalizadas: no puedes contratar cualquier cifra, sino una de una lista cerrada. Como orientación general, sin entrar en el consumo exacto de cada vivienda:

Tipo de vivienda Potencia orientativa
Piso pequeño sin aire acondicionado 3,45 kW
Piso con aire acondicionado en una habitación 4,6 kW
Piso o casa con aire + horno eléctrico + vitro 5,75 kW
Casa con aire en varias estancias 6,9 - 8,05 kW
Chalet con varios electrodomésticos grandes o carga de coche eléctrico 9,2 - 11,5 kW

Son valores de referencia, no una receta cerrada: lo que de verdad importa es qué aparatos coinciden encendidos en el mismo momento del día, algo que puedes revisar con la calculadora de potencia contratada introduciendo tus propios electrodomésticos.

Los combos que disparan el exceso sin que te des cuenta

El aire acondicionado no suele ser el problema por sí solo. El problema es la coincidencia: aire encendido, más horno o vitrocerámica, más lavadora o secadora, más un termo eléctrico que arranca en el peor momento. Cada uno por separado entra sin problema en 4,6 kW; los cuatro juntos, no.

Puedes repasar cuánto pesa cada aparato en la guía de consumo de electrodomésticos antes de decidir si el problema es la potencia contratada o simplemente el momento en que enciendes las cosas. En muchos casos, el aire acondicionado en verano es el que hace evidente un problema de potencia que ya existía todo el año, como explicamos al analizar el coste real del aire este verano.

Otro combo habitual y menos comentado: cargar el coche eléctrico de madrugada aprovechando el precio valle, justo cuando el termo eléctrico también programado para esa franja decide arrancar. Ahí el problema no es la potencia punta, sino la valle, que en la 2.0TD se contrata de forma independiente.

Subir la potencia contratada o cambiar de hábitos: la cuenta que hay que hacer

Subir la potencia contratada elimina el riesgo de corte, pero no es gratis: pagas más cada día del año, tengas o no un pico de consumo. Pasar de 4,6 kW a 5,75 kW en punta —1,15 kW más, de forma permanente— supone, solo en el componente regulado del término de potencia, aproximadamente 1,15 × 0,0738 €/kW/día × 365 días ≈ 31 € al año. El total en factura, con el margen de la comercializadora incluido, suele quedar algo por encima de esa cifra.

Compárese con el coste de reorganizar hábitos: escalonar el uso de horno, lavadora y aire —algo tan simple como no poner la lavadora mientras se cocina— no cuesta nada y en la mayoría de los hogares resuelve el problema sin tocar el contrato. La potencia solo compensa subirla cuando el exceso es estructural, no puntual: si te salta la luz una vez al mes en pleno agosto, probablemente no necesitas más potencia todo el año. Si te salta cada dos días, sí.

Cómo pedir el cambio sin liarla

El cambio de potencia se solicita a la comercializadora, no a la distribuidora, y por ley se puede hacer hasta dos veces al año sin coste de tramitación en la mayoría de los casos, salvo que requiera intervención física en el cuadro eléctrico. Antes de pedirlo conviene mirar la factura: ahí figuran la potencia contratada actual y la potencia máxima demandada registrada en el último año para cada periodo, un dato que ya te dice si el problema es puntual o recurrente.

Si decides mantener la potencia y ajustar solo hábitos, revisar los horarios en los que la energía es más cara —no solo la potencia— ayuda a decidir cuándo merece la pena escalonar el uso de electrodomésticos, como detallamos en la guía sobre cómo ahorrar en las horas más caras, y por qué el reparto entre punta y valle ha cambiado tanto este año según explicamos en por qué la luz es ahora más cara de noche que de día.

Ojo con un último detalle que se pasa por alto casi siempre: en la tarifa 2.0TD se contratan dos potencias distintas, una para punta y otra para valle. Subir solo una de las dos —o revisarlas por separado— suele ser más barato que subir ambas a la vez, y en muchos hogares basta con tocar la de valle si el problema es la carga nocturna del coche o el termo, no el uso diurno.

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